Y baila con la soledad...
Cienmil mariposas negras revolotean a su alrededor,
dando una obscura alegria a esa danza.
A lo lejos se oye el bramar quejunbroso
de dos espadas olvidadas.
Cientos de ojos replicantes
observan la escena.
El pánico, anfitrión.
El miedo invitado, brinda con vino añejo.
Y el sigue bailando solo.
Baila con los ojos cerrados
y el corazón abierto al terror.
Y estalla.
Alegremente chilla.
Sucedió.
Grita, se encoje, duele...
Sus ojos vacios de cordura rien.
Sus manos temblorosas se aferran a un sable brillante.
Gira sobre si mismo y alli estan, le esperan.
Con sus armaduras, sus caballos, sus armas...
siete por siete caballeros negros.
servido por memento-mori
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Recojo mi mal vino, Madrid.
Nueve años en un petate
lleno de fracaso y miedo
y de tus extraños amores.
Escondo mi mal vivr, Madrid.
Tu despedida me sabe a madera,
ataudes trabajadores, viajeros,
y mi cicatriz atochera.
Empaqueto mis retinas, Madrid.
Mil caderas por ti ofrecidas
tan mercenarias como yo...
tanto por dinero como por amor.
Aguanto mi hambre,Madrid.
De uniformes, soldadas y armas,
de juramentos pervertidos
y de sombras gariteras.
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Imposible recuperar lo perdido.
El ocaso ha llegado. La luz se ha extinguido.
No queda nada. Ni siquiera derrota.
Ya no tengo ni nombre ni solar.
No hay ciudad, llanura, cima, cielo o tierra.
No existen Dioses ni santos...
No se oyen risas, juegos... ni llantos.
Soy el último. Ya no hay nadie.
Ni amor ni odio... nada.
Solo me queda la muerte.
Abre tus brazos y acogeme,
haz que conmigo se extinga una raza.
Pero jurame que no habrá olvido.
servido por memento-mori
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Da igual la ciudad que sea.
Las luces amarillas y muertas
iluminan, inquisidoras,mi alma
la muestran tal y como es:
pequeña, condenada, asustada...
Es cuando corre a esconderse
a lo mas profundo de mi pecho
haciendo que me comprima.
Da igual la ciudad que sea.
Siempre a las afueras,
en las fronteras, en las orillas...
Soledad rotunda y absoluta,
que solo se ve rota
con la visita de los espectros.
Ellos no traen ni flores, ni calma, ni luz
solo traen todos mis recuerdos.
Da igual la ciudad que sea.
Siempre llego tarde y mal.
Reo de la impuntualidad mortal
que me negó, de manos divinas,
el material para hacerme un alma real.
Tarde he advertidolos agüjeros
de las pesadas alforjas
donde guardo mi capacidad de amar.
servido por memento-mori
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